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Alojamiento en intercambio: más dinero para ir de rebajas

escrito por bruxi
archivado en Sugerencias

Si sales al extranjero para hacer un intercambio de casas, ésta puede ser la ocasión para actualizar tu imagen, descubrir nuevas tiendas, nuevas tendencias… Londres, Barcelona, Milán o Nueva York pueden ser ciudades que te descubran nuevas posibilidades. Además, en verano podrás disfrutar del tiempo de rebajas, en el que tus compras te saldrán más baratas,  más si viajas a un país donde se pague con dólares, dado que el cambio está más bajo.

Con el dinero que te ahorras al hacer el intercambio, puedes aprovechar para pensar en ir de compras como una forma más de ocio. Al viajar al extranjero la ventaja que tienes con la ropa es podrás destacar cuando regreses porque aquí no te encontrarás con el mismo estilo. Renovar el armario con otras telas, colores originales y diseños no habituales es una forma diferente de disfrutar y de dejar de lado las restricciones del clasicismo y la discreción del invierno. Además, es la ocasión de comprar complementos, como cinturones, bolsos o bisutería que te darán un toque exótico cuando regreses a España.

¡Con poco o mucho atrevimiento, la ocasión de cambiar de look es una manera de romper con la rutina para sentirnos mejor!

Intercambio de casa: una cuestión de orgullo?

escrito por admin
archivado en Intercambio de Casas

Si lo pensamos desde un punto de vista personal, todo este tema del intercambio de casas,  puede tener repercusiones sobre el autoestima y el orgullo.

¿Por qué?

No sé si ya habéis probado un intercambio de vivienda, si habéis estado en el extranjero en alguna casa durante una temporada, si habéis estado de Erasmus o trabajado en un país diferente del vuestro… Afortunadamente a mi esta experiencia me tocó. Y la sensación que se consigue del vivir de verdad –en una verdadera casa y durante un tiempo al extranjero es algo raro, en un buen sentido. Vivir en una casa en el extranjero con personas del lugar o con tu familia es algo que enriquece. Que sea por estudio , trabajo o simples vacaciones, el concepto no es demasiado diferente en el caso de que haya un mínimo de tiempo para hundirse en la diversidad de la cultura y la cotidianidad de ese sitio.

El hecho de no apoyarse a la comodidad, al ya confeccionado, al ya-preparado por otros –como podría ser la solución del hotel, por ejemplo- da un refuerzo que sabe de orgullo a la persona que experimenta lo de hacer sólo y de organizarse las vacaciones o su temporada de estudio o de trabajo en un país extranjero.

No sé si os ha pasado nunca, pero intentad caminar por una ciudad o un pueblecito, entre su gente, sus perfumes, sus ruidos y silencios y sus palpables, diferentes costumbres. Y pensad que estáis allí gracias a vosotros mismos, porqué habéis trabajado para planear vuestro alojamiento allí. Tenéis la posibilidad de alojaros en una verdadera casa, con muros embebidos de ese lugar y esa cultura, del tiempo que pasa y las personas que allí viven cada día.

Esto en una habitación de hotel, que ni siquiera da a sus hospedados de dejar su signo, no se puede experimentar. Es una sensación de orgullo fina y sutil, una de esas pequeñas bufandas de seda para el alma que la acogen y la calientan y le dan un sentido de calor y vida plena.

Hacer un intercambio de casa rellena el alma en muchos sentidos: de coraje, de confianza hacia el próximo, de ganas de explorar y conocer el mundo y las varias caras de la humanidad.

Probar para creer.