Ir de vacaciones muchas veces al año intercambiando casa
escrito por adminarchivado en Intercambio de Casas
Corremos todo el año. Desde el trabajo al trabajo en casa, a las cosas para nuestros hijos o nuestros padres o los amigos que nos necesiten. Y si por un lado estas cosas se hacen con placer, por el otro nos cuestan esfuerzos, tiempo.
El tiempo: por desgracia pasa muy rápido así que hay que aprovecharlo al máximo.
Muy a menudo la sociedad nos incita a la hiper-actividad, a perseguir el dinero…A veces estaría bien pararse y preguntarse: pero por qué todo esto correr y esta perdida del único tiempo que tenemos, si al final del día o del mes o de la semana no podemos ni lograr tener un poco de tiempo para nosotros mismos o para relajarnos y compartir experiencias con quien queremos?
Vamos tan de prisa y estresados que en muchos casos nos hace falta una semana entera de vacaciones al mar (o en la montaña) para justo empezar a relajarnos y ya es la hora de volver. Y de recogernos nuestra dosis de estrés, rutina, cursa, trabajo…
Que tiene que ver el intercambio de casa con esta reflexión? Tiene mucho que ver.
El intercambio de vivienda es un medio para poder ir de vacaciones más veces durante el año, si lo queremos. Y no sólo porqué es económico y nos permite alojarnos gratis, sino porqué tantas son las personas que quieren intercambiar su propia casa también para temporadas breves o tal vez sólo un fin de semana.
Y entonces por qué no empezar a pensar de tratarnos bien, cuidar de nosotros, de nuestra mente, de nuestro cuerpo y irnos de vacaciones más a menudo?
Solos, con amigos, con nuestra pareja o con nuestra familia… será de todos modos un destaque de nuestra –muchas veces- cansante cotidianidad y un buzearnos en nuevos paesajes fisicos y mentales.
No lo dudes, intercambiando tu casa conseguiras tratarte mucho mejor, darte más aire fresco, más espacio, más…tiempo.











Y no olvidemosnos de la maravillosamente única experiencia del giro en balsa ofrecida por el rio Cherwell. Procuraos una botella de Pimms, un picnic con unas focazas y mermelada de fresas y dejaos transportar perezosamente largo las orillas de este limpio rio verde, tal vez con un libro de poemas de Keate que rellene armónicamente vuestra mente junto con un aura típica del verano británico..






