¡Cuánto estrés! La queja es continua por todas partes despúes del largo invierno con tan pocos días festivos, pero: ¿qué es el estrés? Es un estado de alerta y fatiga en que nuestro cuerpo produce adrenalina, una hormona que nos hace más fuertes ante situaciones de tensión. Se bombea más sangre, se dilatan las pupilas… El estrés y la ansiedad son mecanismos biológicos normales que, como les pasa al resto de animales, sirven para sobrevivir en situaciones extremas de peligro.
El problema de nuestra sociedad es que las situaciones que nos producen estrés se han multiplicado y nos las encontramos en el supermercado, en el banco, en el trabajo o cuando vamos al médico. Además, nuestro estilo de vida nos hacer ir con prisas y corriendo a todas partes y el estrés se convierte en algo demasiado frecuente que no podemos aguantar siempre. Así de la explosión de adrenalina que nos produciría un bienestar momentáneo, pasamos a un estrés diferente, de angustia y nervios que nos hace estar de mal humor y tener, a veces, ataques de cólera.
La cuestión es qué podemos hacer entonces con este concepto moderno de estrés. No podemos correr detrás de un búfalo o de un león, si se nos permite la broma, pero sí podemos huir del estrés. ¿Cómo? La palabra mágica es vacaciones y si le añadimos intercambio de casas, tendremos un concepto moderno de solución anti-estrés. Con el intercambio de casas, además, nos quitamos la preocupación y el estrés de que las vacaciones sean caras en estos tiempos de crisis. Porque ya que no podemos luchar contra búfalos o leones sí que tenemos que luchar contra el gasto de dinero.












