Es hora de arriesgarse por un buen trabajo y unas buenas vacaciones ¡Decídete!
escrito por bruxiarchivado en Intercambio de Casas, Sugerencias
En estos tiempos que corren algunos dirán que tener un trabajo que te satisface es un lujo. Para otros, trabajar es cuestión de supervivencia. Y al final, lo cierto es que trabajamos para pagar la casa, poner comida en la mesa, pagar las facturas y conseguir llegar a fin de mes.
Esto no se debe tomar a la ligera. No podemos empezar a hacer grandes planes para tener un buen trabajo, que nos satisfaga y nos realice como personas cuando la realidad es que, lo básico que necesitamos para estar bien, no es nada fácil de conseguir. Pero tenemos que aceptar que mucha gente acaba en trabajos que no están en línea con su personalidad, sus habilidades ni su estado emocional. Aún así es fácil acostumbrarse aun un modo de vida cómodo con la escusa del dinero y la seguridad.
Ahora con la crisis, esta seguridad se ha esfumado y nada es sagrado. Muchas personas, a pesar de estar en situaciones inseguras y con un futuro muy incierto, tienen ahora la oportunidad de analizar lo que estan haciendo y si, como sabemos ahora, nada es seguro, entonces vale la pena asumir los riesgos de empezar con una nueva vida y un nuevo trabajo. Quizás sea esta la filosofía de nuestra generación: la apatía, el comercialismo, el consumismo… Todo se desvanece, pero estamos listos para levantarnos con más fuerza. Para dar una oportunidad a las cosas que de verdad importan y a las que les damos valor y nos hacen felices.
Y esto, ¿qué tiene que ver con el intercambio de casa? Pues es otro síntoma de los nuevos tiempos que vienen y que nos hacer estar más alerta. Es algo sobre lo que pensar. Cómo el cambio de conciencias, la nueva realidad de que la seguridad que creíamos se ha ido, y que cómo las cosas estas emergiendo de otra manera. Tenemos que construir el futuro con nuestras propias ideas y nuestras propias manos.
¿Cuántas veces hemos caído en la trampa de un viaje montado por algún grupo de agencias de turismo que nos meten en el mismo saco a personas diferentes y nos hacen ir a sitios que no nos interesan junto con centenares de turistas que quizás tengan la misma impresión? Pues esto puede cambiar y está en nuestra mano: los intercambios de casa nos permiten diseñar las vacaciones que cada uno de nosotros siente como suyas. Con nuestro propio ritmo, sin guías, sin hoteles impersonales y sin el gran coste económico que supone dormir incluso sólo una noche en un lugar frío o funcional o estándar. Colaborando unos con otros, podemos decidir una experiencia que es más provable que disfrutemos intensamente que cuando la hacen otros y con el objetivo de ganar dinero.
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