Hoy en día en el trabajo, en tus actividades, en tus vacaciones y, por supuesto, en tus intercambios de casa, hay algo que puede afectar al éxito o fracaso que aquello que haces: tu actitud. Lejos de pretender convertirnos en un consultorio psicológico, sí que nos vamos a permitir dar un consejo esencial y es que tengas una actitud positiva. Si consideras los aspectos buenos de aquello que haces, es más probable que obtengas buenos resultados que si sólo ves el lado negativo. Los temores y las reticencias pueden hacer, si sigues esta segunda actitud, que fracases y en el caso del intercambio de casas, desanimes a tus potenciales intercambiadores.
Teniendo en cuenta esta premisa, adopta un actitud positiva y abre tu mente. Esto significa que dialogues con tu potencial socio de intercambio. Ya verás como el intercambio resulta agradable y aclaras todas las posibles dudas que surjan, además de que te pueden dar consejos e informaciones útiles sobre la zona donde vas ya que no todo sale en Internet, los libros o guías de viaje.
También es normal que todos queramos hacer un intercambio con gente agradable, simpática y positiva. Por eso, hay que ponerse las pilas y conquistar el «campo de intercambio» así que siempre que hables con tu potencial intercambiador, muestra tu mejor sonrisa y escucha atentamente y con una vocecita que te diga «¡guay, esto parece chulo, vamos allá, estas vacaciones será geniales!» Esta es la mejor actitud que puedes tomar cuando te decidas a organizar un intercambio de casa.











Suena un poco extraño, ¿no? Pongamos un ejemplo de los efectos que tendría: si pensamos en lo que se hacía unos diez años atrás, nos daremos cuenta que todo el mundo ponía en una misma bolsa los restos de comida, plástico, latas de aluminio, botellas… si pensar ni por un instante en el perjuicio que se ocasionaba al medio ambiente. Ahora, los mensajes son claros y aquel que no separa y recicla lo hace «a caso hecho».
