El diario de Rosa: mi primer intercambio de casa. Liverpool (UK) –Ponte di Brenta (Italia).
escrito por adminarchivado en Intercambio de Casas
Hoy querría proponeros el cuento que me ha enviado una amiga, Rosa de Venecia, sobre su primer intercambio de casa ya que me parece muy bonito.
“Tenía 18 años y escuchaba Beatles y Nirvana todo el día, mientras estudiaba para las preguntas del día siguiente. Tenía una gran pasión para la música que había hecho, la historia, y también para los países de habla inglesa.
No sé como suena a gente de otras nacionalidades pero a mi el inglés siempre me ha parecido muy seductivo, con un fascino peculiar. Encuentro una fuerza especial, debida a la simplicidad con la cual combinan las palabras para crear conceptos y a la fluidez con la cual se presta al componerse de las canciones que continuamente me han parecido estupendas.
Había estado en Oxford para un programa de Studio intensivo del inglés hace años y –mientras andaba por las calles de la ciudad del inglés perfecto- ya había experimentado esa sensación de libertad y novedad y música por todas partes.
Así me llevé encima el deseo de volver a Inglaterra cuanto antes, claramente teniendo en cuenta que, como todavía estudiaba, no tenía ni la libertad ni el dinero para hacer un viaje muy caro o que supusiese hoteles.
Me informé por un agencia de viajes sobre las posibilidades de ir al extranjero (al tiempo no era difuso Internet ni los sitios relacionados a intercambios de casas). La única sugerencia fue la de buscar algo como chica “au-pair”. Esto pero no era lo que quería yo…Yo quería ir allí y hacer la vida de una chica inglesa, con gente del lugar, desayunar con sus famosos “eggs & bacon”, hacer la compra en sus supermercados llenos de maravillosas “asquerosidades” para crujir, ir a los famosos pubs ingleses tapizados de decoraciones, posters, cuadros, fotos, banderas.
El destino quiso que un amigo de familia se hubiese casado con una cierta Lady Jane de Liverpool, a la cual acabé por preguntar si conocía a alguien que pudiese estar interesado en hacer un intercambio de casa conmigo (de hecho habría sido un intercambio cultural-lingüístico pero también de casa, sólo por hacer en periodos diferentes y no al mismo tiempo).
¡Increíble!
Conocía a una chica, Elizabeth de Liverpool también, a la cual le encantaba Italia y quizás habría estado dispuesta a aceptar mi propuesta.
Obtuve su número de teléfono y, tímidamente, intenté llamarle y presentar mi idea con la ayuda de Jane. Liz me comentó que le parecía genial, pero que tenía que hablarlo con sus padres. Ellos aceptaron con gusto proponiendo que nos escribiésemos unas cartas mientras tanto para que nos conociésemos mejor (ahora la veo como una sabia manera de tener una garantía que todo irá bien…).
Así hicimos. Durante los siete meses que nos separaban del “gran intercambio” nos enviamos muchas cartas y descubrimos que no éramos tan diferentes. Ambas adolescentes, con la cabeza en los estudios, en la música y a la búsqueda de algo especial que nos hiciese sentir tales.
Para el agosto siguiente compré un “open ticket” con British Airways ya que no sabía cuánto iba a quedarme y me fui a Liverpool, con una extraña agitación encima. No era una de esas ansiedades que te coge cuando viajas, sino una ansiedad que te coge cuando estás por hacer algo importante para tu vida, para ti mismo.
Y así fue. A partir de cómo me acogieron al aeropuerto hasta mí llegada en una habitación toda para mí con un baño regio al lado, me sentí enseguida como en mi casa.
Claro, el idioma no era el mío, pero ¿qué importaba?,. Mejor. Una ocasión para mejorarlo. Liz se hizo una buena amiga y su familia hizo de todo para hacerme sentir a gusto. Viví su rutina, visité la clínica donde trabajaba el padre de Liz, tomé el té de las 5 en casa de amigos de familia (¡indudablemente ingleses!!), fui a unos pubs típicos de Inglaterra y a bailar con Liz y sus amigas en unos clubs… Fue estupendo: como tener una vida nueva, paralela a la mía, pero más especial aun, porqué diferente, alternativa, en otro idioma, a gran distancia de mi casa italiana. Me daba la posibilidad de experimentarme, reconstruirme o fortalecerme, aprovechando el nuevo lugar y de la gente desconocida.
Y más…Fui al Beatles Festival y también a visitar The Cavern, el mítico local donde empezaron a tocar los Beatles! Me sentía muy grande y privilegiada por esto.
Mañana la siguiente parte de esta bonita historia de un intercambio de casas.






























